lunes, 29 de octubre de 2007

De sidras y paisajes verdes

El pasado viernes 26 me encaramé en un ALSA y me planté, algunas horas más tarde, en pleno Gijón, dispuesto a pasar un fin de semana con la rama asturiana de mi familia, que gentilmente nos había invitado. Gerardo y yo nos acercamos por Méndez Álvaro y compramos los billetes, de ida y vuelta, en el Supra, aún a sabiendas de que tal vez podrían aparecer las dichosas lluvias y fastidiarnos los cuatro días (volvimos hoy).

Fuese con o sin ellas, ya sabíamos que nos lo pasaríamos genial (así sucedió, porque estamos hablando de Asturias :D). Teníamos muchas ganas de beber sidra fresquita, comer queso de cabrales, pastel de oricios, abrazar a Pelayo, comprar roquitas (un dulce)... :P y hacer alguna visita a sitios curiosos con nuestros primos. Afortunadamente nos hizo muy buen tiempo al final, y pudimos ir al Museo de la Sidra -os lo recomiendo- o visitar el yacimiento de la Villa romana de Veranes, recientemente musealizado y abierto al público, además de pasear tranquilamente por Gijón y Oviedo -al final nos acercamos por la capital asturiana el día que le daban un tributo a Fernando Alonso, por todas las movidas que le hicieron y demás.

Vimos las cientos de miles de estatuas que abarrotan la ciudad (entre ellas la de mi querido Woody Allen) y pude ver con calma la ciudad por la que un día sólo estuve de paso una noche, allá por febrero.
Gijón y Oviedo... dos ciudades maravillosas donde se vive demasiado bien, donde se come y bebe mucho mejor. Llena de gente campechana y divertida.

¿Y qué más se podía pedir?: Volví a beber sidraaaaaa, y la sangría de sidra -riquísima-, probé las leticias de Oviedo, y me visité mil confiterías (la verdad es que Gijón está poblada de sidrerías y confiterías). Comimos en Tierra Astur; cenamos en El trasteru; escancié sidra; vimos a la familia...


Lo que viene a ser un finde inolvidable!! No dejeis de visitar Asturias!! porque ya se sabe el dicho...


"la mujer como la manzana... tienen que ser asturianas!!"

viernes, 19 de octubre de 2007

Ricominciando l'italiano

Ayer, jueves 18, tuve mi primera clase de italiano, allí, en el Istituto Italiano di Cultura (IIC), donde el anno scorso diera el nivel básico (A.2). No pude ir el primer día (el martes) porque tuve un asuntillo de cursillos del paro, pero ya no quiero faltar más. Este año, si todo va bien, quiero mejorar todo lo que pueda mi italiano, incluso, intentar subir dos niveles en vez de uno solo: Entre mis planes está ir de excavaciones a Italia, allá por el junio-julio que vendrá. Reconozco que es una de las cosas que, por presentarme a las oposiciones a Restauración, he tenido que ir dejando para más alante. Y, como es algo meditado y que llevo rumiando mucho, al menos, escogeré con sumo cuidado el sitio al que llamar y entregar mi solicitud. Para algunos, hay otros sueños que apuntan más alto... Éste sería uno de los sueños "menores" mios.

Mi objetivo, en este caso, pasa por el IIC, y por mejorar el italiano. Y la verdad es que estoy ilusionado. Quizás un poco desanimado al ver que en nuestro nivel (B1) sólo somos tres o cuatro los que hayamos llegado después de haber pasado por el A1 y el A2, y con unas nociones, al menos, elementales -es que ayer uno se puso a preguntar por los saludos el "salve" y el "ciao tutti" por aquí y por allá-. Y es que el resto son gente a la que han propuesto saltarse los dos previos niveles, para poder sacar este otro a flote (con tres personas no habrían abierto el grupo). Es buena cosa porque lo importante es que abran el grupo. Desanimado, pero también agradecido.
¿Recordais mi entrada de cuando volví del viaje a Roma?, que contaba que había aprovechado para comprarme libros de texto en una libreria italiana, al precio de allí, en previsión de entrar este año en italiano. Y que con lo que me había ahorrado me había comprado uno solo con ejercicios y vocabulario. Pues, efectivamente, me han pedido el libro Rete 2!... pero es que también aquel libro de vocabulario y ejercicios. ¿No es una suerte?

La profesora, Luciana, a parte de animarnos a trabajar con el libro de ejercicios, nos ha propuesto que cada día entremos en clase con una frase que queramos decir en italiano. De lo que sea. Sólo una frase, e iniciar así la clase. Es para que pongamos en práctica hablada lo que vamos aprendiendo en clase; y también que cada uno escribamos un diario en italiano, para fomentar la escritura. No debemos escribir más que tres o cuatro frases, pero todos los días, comentando lo que sea: nuestra giornata particolare, lo que hemos cenado, las películas que hemos visto, aquella noticia que nos ha impactado... Y es por ello por lo que voy a abrir un blog paralelo, en italiano. Únicamente en italiano. Con estas tres o cuatro frases al día. Sin ninguna pretensión, en el italiano del que aún chapurrea, y, más que nada, porque siempre podría imprimirlo si me lo pidiese mi profesora.
Al fin y al cabo, lo que impota es trabajar y mejorar. E ir a Italia, porque, varios sueños menores (ir de exacavaciones o ya el hablar italiano) se suman y acaban por dar nuevas oportunidades. Me encanta soñar y, siempre que me imagino de excavaciones en Italia, me imagino encontrando una pareja, y, puestos a soñar, italiana. No llego a lo de Schliemann con la griega esa. Pero ya sabeis que tengo una rara obsesión por las italianas. Lo positivo, que yo sería feliz si tuviese que ir a vivir allí. Es más, es otro de mis sueños (éste mayor): tener una casa en Italia. Y tener algo que me lleve allí, no sólo por mi otro amor -la Arqueología romana-, sería todo lo que necesitaría, finalmente, para lanzarme a la emigración -descontrolada y en cayuco :D-.

¿Trabajar como restaurador en algún museo de arqueología? :D jajaja sé que es, en mucho, el cuento de la lechera... pero en los sueños nadie pone limites. Tal vez, como me gusta pensar, mi destino se encuentre en Italia, como el de Evans estuvo en Knossos. Lo mismo encuentro los restos de Espartaco, todos ellos esparcidos por los buitres de antes de Cristo, o una correspondencia desconocida de Vespasiano con su hijo Tito, organizando la muerte de Domiciano, porque les había salido rana el muchacho. Quién sabe. De momento, iniciaré ese blog paralelo, al que ya pondré algún enlace. El resto...

domingo, 14 de octubre de 2007

Gente de Roma

Aunque no dejaría de ser una buena entrada el hablar del espíritu cívico, el dinamismo o los gustos musicales, por ejemplo, de los ciudadanos de aquella ciudad, no voy a empezar a hablar de lo que aún desconozco. Como decía un amigo de la facultad, que compartía conmigo la pasión por la ciudad eterna, "Roma no deja de ser MI ciudad", y, sin embargo, no sé nada de ella. No olvido que tan sólo he estado dos veces. Aún me queda demasiado por ver o por volver a ver, y tantísimas ganas por regresar...
La entrada venía a cuento de la última película de Ettore Scola, Gente de Roma, del 2004. Es una película que echa un vistazo a la vida de distintas personas, que viven o están de paso en Roma, un breve episodio de su vida cotidiana, siempre en el momento en que suben, bajan, miran pasar, o se cruzan con un autobus urbano. Como el simbolo más evidente de la cotidianidad y movilidad de la gente en la capital italiana. Es un buen símbolo a mi entender.
Y si bien los actores bien pudieran ser gente de a pie, normal y corriente y no profesionales del cine, parece que logran mostrar un elenco de posibles individuos con los que cualquiera podría cruzarse. Tal vez no sean muy creibles algunas veces (pienso en el hombre del cementerio, por ejemplo) o tal vez sea cosa del doblaje, que le quite fuerza, y, sin embargo, otras veces sí son reflejo de gente normal. Creo que también le da su encanto. La música ni fu ni fa, y algunas historias resultan flojas. Yo me quedo con el hombre que va al trabajo (o no...;D) y va recorriendo las calles de Roma vacías porque es muy temprano (la Plaza del Capitolio vacía, al amanecer, y desde una vista cenital...) y especialmente las historias del alzheimer, que son bastante emotivas.
Resulta divertido ir reconociendo las calles por las que he caminado no hace tanto, o ver los monumentos relacionados con algunas historias... Y quizás el mejor papel, el del padre que está comiendo con el hijo y los temores, aparentemente del hijo hacia el padre, que finalmente parecen provenir del propio padre.
Recomiendo verla sin ninguna pretensión. Es una película para ver y disfrutar de historias sencillotas, nada prepotentes, orientadas a explicar una idea de fondo: una Roma multicultural, preparada para cambiar, en la que parece tener su lugar desde el inmigrante, al joven o el anciano, el que está de paso o el que lucha día a día y trabaja como un condenado, o el que no tiene nada que hacer.
Quizás la imagen última defina, mejor que nada, los polos opuestos que sabrían convivir en Roma, sin que por ello la gente deje de relacionarse entre si. ¿Será el autobus ese nexo de unión? Pues ya podrían poner aire acondicionado... Las relaciones serían menos "tensas".

jueves, 4 de octubre de 2007

El inocente

El otro día, descubriendo que a una amiga le gusta el cine casi tanto o más que a mi, recordé el nombre de una película que ya casi había olvidado. Uno de mis directores predilectos es Visconti, y una de las películas que asocio a un momento agradable L'innocente.
Con un magistral Giancarlo Giannini (el comisario Pazzi, que intenta capturar a Lecter en Florencia, unas cuántas décadas después) y un argumento mitad amor, mitad celos en estado puro, se crea una de las mejores películas de la filmografía del director, basada en tormentuosas relaciones de pareja y decisiones inducidas por los instintos más básicos: sexo, intereses económicos, desprecio, pasión y los siempre presentes celos. Un final cruel, y el ambiente que siempre prefería Visconti, de aristocracia viciada por sus propias miserias personales.
Una película que lo tiene todo. Los diálogos tenidos por un matrimonio, que siempre se justificó en el interés socio-económico de ambos, que encierran rabia y una fachada insostenible por mucho tiempo; interpretaciones fabulosas, y un gran repertorio de sentimientos, a lo largo de toda la película; el propio argumento decadente y melancólico; los escenarios y la fotografía; la banda sonora.
Una idea de fondo, desde el primer minuto: los egoismos y el amor, o el amor y los egoismos, y la degradación de los propios sentimientos amorosos. La imposibilidad de dar marcha atrás, y las responsabilidades de todo lo emprendido, de todo dolor causado.
Una experiencia, para mi, única, que lleva a reflexionar sobre el sentido de las relaciones personales basadas en el interés personal y el menosprecio, demasiadas veces ocultado.

Un final apoteósico para la carrera de un genio, que, postrado en una silla de ruedas (tuvo una trombosis cerebral y una pierna fracturada, nada más consiguió volver a andar), parece luchar por dejarnos este especial legado, de la misma forma que Tullio intenta luchar (demasiado tarde) por no ver inconcluso el matrimonio, que él mismo ahogara. Resulta emotivo ver a Luchino pasando las páginas de la novela, de G. D´Annunzio, en la que está basada la película.

Recomendable verla en versión original subtitulada (la versión en castellano es un poco...).

¿Estamos seguros de no haber sido nunca un poco l'innocente? ¿No nos gusta jugar así con el amor, aunque sea a otra escala?

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Sportman?


Maldita sea, que al final resulta que me voy a pijotizar... :S 24 años resistiendome, superando mi fastidiosa etapa en un colegio del Opus; luchando contra la moda y el bombardeo de anuncios de gafotas horteras y barbour; contra el sistema que pervierte las mentes, hasta hacer creer a algunos insensatos que los nauticos son zapatos cómodos... que incluso deben ser llevados, con gala y pompa, sin calcetines... Todo para sucumbir, tirar la toalla, a raiz del mundo del deporte (de alto rendimiento/alias de élite -yo no podría apuntar a otra cosa: del sillón a las pistas de fondo de las Olimpiadas). Quién habría de decirlo.

Llevo cerca de... MUCHO '^^ jeje sin practicar deportes, y dije: "eso del squash tiene que ser brutal... agresiva y violentamente brutal. Ideal para liberar toda la tensión y rabia que encierra mi cuerpecito serrano. Autolesionarme y abrirme una ceja por darle con toda mi alma a la pelota, en el intento por echar abajo la pared/cristal, es algo circunstancial. Este deporte está hecho para ti, Gonzalito". Un buen comienzo. Pero llegó el amigo de turno, lleno de cobardía todo él, y me propone que antes empecemos por el padel, hasta que cojamos ritmo y rodado.
Me resistí, pero reconocí que no era tan difícil como creía jugar al padel con nauticos :D jajaja Ahora duermo hasta con ellos. Mañana repitooooooo. Resulta que el alquiler de la pista nos sale por un eurito/hora. Así que, ¿quién se puede resistir a mejorar la calidad de vida? A todo el mundo le gusta estar wenorro... yo, pronto, tendré culito de atleta o llevaré muleta ;P


Pero prometo que acabaré jugando al squash! Lo juro!

lunes, 1 de octubre de 2007

Jugando al billar

Creo que me aficioné a ver jugar al billar (snooker) el pasado mundial, en parte porque estrenaba conexión al eurosport (era uno de los canales de Ono) con una pedazo maratón de partidas (en realidad creo que hay que decir "partidos") -me las vi todas-, cada vez más largas y cada vez más emocionantes; y en parte porque de toda la vida me gustaba -sino no las habría visto-. Es un deporte de estrategia, un poquito de suerte, mucho de concentración y resistencia, con algunos tiros muy espectaculares... Buscar que tu rival pierda la concentración, no perderla tú, que tu contrario comience a fallar por fatiga o nerviosismo...
No todo consiste en meter la bola en la tronera, también hay golpes defensivos, buscando un "snooker" para el rival -que sea incapaz de ver ninguna bola-, porque sabes que tiene que tocar roja. Sino, se le restarían puntos. Se le fuerza, así, a apoyarse en bandas y corre el peligro de que los ángulos no sean los correctos. Casi es más entretenido que meter a tronera el ver cómo resuelve esa situación con algún golpe maestro.

El ambiente del billar, de los garitos, la gentuza ;), el humo, las mesas y la estética, o El buscavidas... Supongo que el mundillo me gusta y me atrae.
Recuerdo que mi padre siempre me hablaba de la época -supongo que a mi edad actual- en la que le encantaba asomarse por los billares de Madrid, de mesa francesa casi exclusivamente (porque en España se prefería el billar de carambola), para jugar y ver cómo jugaban los profesionales. Hace algunas décadas debía haber casi más billares que Iglesias :D Incluso había uno debajo de los actuales Cines Callao...
Antaño hasta había un español entre los mejores del mundo, él y un suizo. No recuerdo sus nombres. Ahora el billar vuelve a ser cosa de anglosajones, aunque me da que cada vez hay más afición. Mi jugador favorito es John Parrot, un inglés de Liverpool, que además es uno de los más veteranos. Es un hombre bastante graciosete, que nunca pierde el humor, y, aunque le eliminaron muy pronto en el Mundial, juega genial. Si el billar fuese como el mus, escogería a Parrot como compañero xD jajaja
En casa de Javi, un amigo del colegio, estuvimos jugando una tarde al billar (en vez de al Party con los demás) -su padre tenía un cacho billar en la casa de la sierra...-, y pasé de que me gustase ver jugar a que me gustase jugar al billar. Y el pasado finde, de casualidad, nos invitaron a un chupito en un garito, en una calle cercana a la Plaza de Santa Ana, en el que, en el piso de arriba, tenían cinco mesas de billar geniales... hasta las 6 de la mañana. Allí empecé a hacerme un poco con el juego. Nos tiraríamos cerca de tres horas jugando, ¿cómo no ibamos a hacerlo? jajaja Pero esto como el dibujo: "sólo cuando te hayas tirado veinte años haciendo mano (con el dibujo)... es cuando uno puede decir: empiezo a dibujar bien" xD eso decía mi profesor Antonio en la primera academia. Así que... ¿quién se anima a echar una partidita?